Van dos juegos en los últimos seis meses que me han dejado muy satisfecho. Yo sé que hay juegos buenos, esos que tomas el control y uno se dedica a matar, brincar, pegar. Y ya. Terminan y puede uno pasar a la siguiente página para tomar el juego que sigue.
Pero hay algunos otros, que ya terminados dejan la mente divagando un rato; ya sea porque la experiencia con el juego fue sobresaliente o porque la historia da para eso. Ya me pasó en su momento con Uncharted 2 y ahora recién terminé Heavy Rain.
Me queda claro que el director de Heavy Rain es un director de cine frustrado, lo digo en el buen sentido. Es decir, el título es prácticamente una película interactiva pero con la gran diferencia que nosotros tenemos el poder de decidir el camino de nuestros protagonistas y claro, dependiendo de nuestras decisiones y habilidad con el control, podremos ver diferentes finales.
El juego logra una ambientación sorprendente, las actuaciones son soberbias y los momentos de tensión están a la orden. El resultado es una experiencia más bien intensa capaz de enganchar a cualquiera gracias a su historia.
Lo mejor, es que una vez terminado surgen mil preguntas acerca de nuestras decisiones y queda abierta la invitación para visitar de nuevo la lluviosa ciudad para probar otra ruta y ver otro desenlace.
Lo que me queda claro es que el pilar de todo esto es una buena historia, pero no solo eso, sino la manera en que la cuentan. Y como tiene que ser, mi siguiente experiencia será medida no solo en las últimas tecnologías gráficas o la buena respuesta del control, sino en lo que el juego en cuestión me quiera contar.

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